El dolor como punto de partida propone una orientación en la observación y desarrollo de procesos colectivos con jóvenes desde una perspectiva artística con alcances a cualquier disciplina.
Propone una mirada que permita aceptar que todo aquello sobre lo cual estructuramos los procesos pedagógicos carece de sentidos y de alcances que respondan a una necesidad actual.
Propone renovar la mirada, los métodos, los objetivos y los alcances sobre la base de la necesidad de los jóvenes y no sobre las imposiciones normativas y sociales de un sistema violento y deshumanizado.
El dolor como punto de partida propone mirar hacia donde hay que mirar, hacia el sujeto y desarrollar nuevas estrategias que lo contengan, acompañen y nutran desde procesos creativos, dinámicos y transformadores.
El dolor, las marcas, las identificaciones
Son dolores del alma (de la psique) esas marcas que lo social, familia, entorno, instituciones han dejado grabado e impreso, y sobre las cuales se estructura todo nuestro psiquismo, nuestro funcionamiento emocional, intelectual y físico…esas marcas somos nosotros mismos.
Son esas situaciones o acontecimientos biográficos los que escriben nuestra realidad subjetiva, sobre la cual creamos las diferentes identificaciones que nos propone, o impone, lo social.
Las hay más particulares, y las hay más colectivas.
Podemos entender las particulares como aquellas que son muy nuestras, como puede ser una experiencia de abandono, o las colectivas como podría ser el sentimiento de pertenencia a un determinado símbolo o etiqueta que, cuando se está por fuera de esa lógica de identificación y de funcionamiento, se es considerado extraño, raro, anormal…fuera de la norma.
Entonces somos moldeados… por las ideas, los temores, las idealizaciones, las aspiraciones, las necesidades de un otro, sea este otro nuestro entorno más cercano o, como señalé antes, lo social estructurado como lenguaje, también señalado como el gran otro en psicoanálisis.
Todo aquello que “nos habla y nos escribe”, que nos demanda una identificación para ser reconocidos. En caso contrario…exiliado, rechazado.
Nadie quiere pasar por el rechazo o el exilio al menos en cierta parte del proceso, ya que en la medida que cada sujeto tiene la necesidad, el deseo y la valentía de separarse del discurso social para ver quien es en realidad más allá de esas escrituras, eso inevitablemente sucede:
la demanda, la violencia y el rechazo. No se puede expresar lo propio…hay que reproducir la norma…para ser normal.
la demanda, la violencia y el rechazo. No se puede expresar lo propio…hay que reproducir la norma…para ser normal.
Es así que se estructura la identidad desde un funcionamiento inconsciente sobre aquello heredado, impuesto o aceptado, a tal punto que el reconocimiento con esa marca es tan profundo que apartarse de ella es una muerte…muy necesaria por cierto.
Entonces heredamos símbolos, costumbres, formas de expresión que ni siquiera cuestionamos y que reproducimos y que , si cuestionamos, nos abraza un sentimiento de culpa por traicionar el linaje, el grupo, el símbolo, como también un profundo temor a lo desconocido… y optamos por permanecer en ese lugar porque no soportamos el vacío de sentido de no ser parte de eso donde se nos inscribió. No importa lo que sea…soy eso.
Ahí es donde el dolor en tanto marca se constituye como identidad, siendo esas marcas las que estructuran todo lo que somos tan hondamente que las defendemos como a nosotros mismos…pues somos nosotros mismos.
Es así que en una familia o grupo quien concibe algo diferente a lo que ve puede demorar mucho hasta tener la fuerza para separarse de eso y afrontar el vacío de escribirse a sí mismo y, a partir de esa escritura que es parte de su proceso de conciencia, deseo, impulso o aspiración, crear un nuevo ser que, inevitablemente, se separará de algo y por lo tanto sufrirá ese corte como una muerte profunda…mientras tiene también que lidiar con la demanda del entorno que le exige…no renacer.
Es así que en una familia o grupo quien concibe algo diferente a lo que ve puede demorar mucho hasta tener la fuerza para separarse de eso y afrontar el vacío de escribirse a sí mismo y, a partir de esa escritura que es parte de su proceso de conciencia, deseo, impulso o aspiración, crear un nuevo ser que, inevitablemente, se separará de algo y por lo tanto sufrirá ese corte como una muerte profunda…mientras tiene también que lidiar con la demanda del entorno que le exige…no renacer.
Esa demanda incluye la negación sobre la propia individualidad lo cual es por demás violento.
En este sistema de valores y reconocimiento…no está permitido transformarse. Tal vez sea por eso que la realidad no se transforma.
Podemos ver entonces lo costoso del proceso entre las resistencias internas debido a los reconocimientos y marcas, y las demandas externas que exigen lealtad y permanencia.
Podemos ver entonces lo costoso del proceso entre las resistencias internas debido a los reconocimientos y marcas, y las demandas externas que exigen lealtad y permanencia.
A partir de ahí los sistemas se estructuran.
Una educación que sobre la idea de igualar solamente achata, donde hay que incorporar información que debe memorizarse y reproducirse, donde hay que adaptarse a una forma de ser y estar para ser parte de ese sistema; normas sociales estructuradas como ley que solo tienen objeto de controlar y que no se erigen sobre la base de la igualdad de derechos; imposiciones familiares de pertenecer a un clan que define costumbres, profesiones, ideas e incluso dolores…sufrimos todos igual eso nos hace familia, pensamos todos igual eso nos hace grupo....
Una educación que sobre la idea de igualar solamente achata, donde hay que incorporar información que debe memorizarse y reproducirse, donde hay que adaptarse a una forma de ser y estar para ser parte de ese sistema; normas sociales estructuradas como ley que solo tienen objeto de controlar y que no se erigen sobre la base de la igualdad de derechos; imposiciones familiares de pertenecer a un clan que define costumbres, profesiones, ideas e incluso dolores…sufrimos todos igual eso nos hace familia, pensamos todos igual eso nos hace grupo....
Toda persona que se haya animado a ahondar un poco para ver que había dentro de sí, podrá reconocer muchas de estas cosas, la dificultad de moverse, las incontables repeticiones de procesos que se generan para mantenerse en el lugar (seguro, cómodo o conocido) y para seguir siendo parte de algo, incluso cuando ese algo niega toda posibilidad de expresión personal.
Entonces, si el trabajo rinde sus frutos y nos separamos, no tardará en llegar el comentario, “ya no eres quien eras”, dicho sea de paso, para mí…no hay mejor alago que ese.
Desde estas consideraciones fundamentales, es que propongo pensar los sentidos y los alcances de una experiencia artística y pedagógica con jóvenes que tenga la capacidad de tocar el cuerpo, de dejar una nueva marca sobre la cual se estructure una nueva identificación relacionada con los propios deseos y aspiraciones, con la propia naturaleza individual, indivisible.
La misma tendrá sentido para cada persona y para el colectivo, y posibilitará un desarrollo que no se base en el temor, la limitación y la desesperanza.
Una experiencia personal y colectiva que…interpele, transforme y embellezca la realidad.
La posición del referente o educador, y la estructura de los sistemas
La perspectiva sobre la cual he organizado la introducción de base, inevitablemente configura objetivos, abordajes y posicionamientos.
Ante lo aparentemente inabarcable de las realidades subjetivas individuales y colectivas con la que nos podemos encontrar durante el desarrollo de una propuesta pedagógica, considero que lo primordial y más costoso es abandonar la posición de poder que subyace en el vínculo educador-educando (sobre todo en ámbitos formales) y dejar de intentar controlar los procesos con una guía rígida y firme.
Claramente para que esto suceda no solo se tiene que tener plena conciencia de aquello que se busca, sino también la claridad de como buscarlo, las técnicas, las estrategias, los recursos disponibles.
No siendo la planificación, tal como se la concibe un recurso válido por su rigidez, obligatoriedad e incapacidad de adaptación al medio.
Imagino si un capitán de barco intentara planificar minuciosamente un viaje a través del mar: sabe con lo que cuenta, sabe dónde quiere ir, sabe lo que necesita, pero no tiene la menor idea con que se va a encontrar una vez que emprenda el viaje y que un viento puede dar vuelta sus ideas en un instante.
Por eso creo firmemente en la improvisación, no solo como músico, sino también como educador y referente, como en cualquier dimensión de la expresión personal, la vida misma como una construcción artística, improvisada, vibrante, desconocida.
Esto puede parecer muy difuso, pero entiéndase que para que un músico tenga la posibilidad de improvisar debe tener desarrollado una consciencia y experiencia sobre muchos saberes: técnicos, emocionales, perceptivos, vitales, espirituales.
Desde la misma idea, con recursos, saberes, conocimientos y experiencias desarrolladas se puede emprender un proceso de construcción que tiene un destino pero que no se sabe nada sobre aquello que acontezca en el camino a transitar,
Esto puede parecer muy difuso, pero entiéndase que para que un músico tenga la posibilidad de improvisar debe tener desarrollado una consciencia y experiencia sobre muchos saberes: técnicos, emocionales, perceptivos, vitales, espirituales.
Desde la misma idea, con recursos, saberes, conocimientos y experiencias desarrolladas se puede emprender un proceso de construcción que tiene un destino pero que no se sabe nada sobre aquello que acontezca en el camino a transitar,
¿Pero cómo se desarrolla esta idea de abordaje en un proceso pedagógico, en una experiencia colectiva?
Principalmente parado en el presente, instante único e irrepetible.
Creo que lo más urgente a desarrollar son las capacidades y posibilidades receptivas.
Principalmente parado en el presente, instante único e irrepetible.
Creo que lo más urgente a desarrollar son las capacidades y posibilidades receptivas.
Es urgente aprender a observar, a escuchar, percibir a, simplemente (nada simple), ser y estar en ese momento.
Abandonar todas las corazas de forma vincular que condicionan el intercambio (inter-cambio), abandonar posicionamientos inútiles intentando expresar una seguridad que cualquier joven tiene posibilidad de desarmar al momento que ve entrar a un adulto por la puerta... y de hecho lo hace.
Abandonar todas las corazas de forma vincular que condicionan el intercambio (inter-cambio), abandonar posicionamientos inútiles intentando expresar una seguridad que cualquier joven tiene posibilidad de desarmar al momento que ve entrar a un adulto por la puerta... y de hecho lo hace.
Luego de esa lectura iniciatica, el respeto que simula está basado en su inteligencia para sobrellevar la situación y cumplir su objetivo, lo cual es ciertamente admirable.
Para el referente, resolver los propios temores, inseguridades, carencias, falta de experiencia es urgente, como también, en muchos casos, reconsiderar la profesión, o el trabajo, cosa difícil en estos tiempos claro está.
En ese sentido cualquier persona que sienta el deseo o impulso de presentarse frente a otros, niñxs y jóvenes, para acompañar su proceso de crecimiento tiene inevitablemente que trabajar lo suficiente sobre si, en principio para asegurar su inofensividad, arduo proceso de maduración personal que no todo el mundo parece querer emprender.
Para el referente, resolver los propios temores, inseguridades, carencias, falta de experiencia es urgente, como también, en muchos casos, reconsiderar la profesión, o el trabajo, cosa difícil en estos tiempos claro está.
En ese sentido cualquier persona que sienta el deseo o impulso de presentarse frente a otros, niñxs y jóvenes, para acompañar su proceso de crecimiento tiene inevitablemente que trabajar lo suficiente sobre si, en principio para asegurar su inofensividad, arduo proceso de maduración personal que no todo el mundo parece querer emprender.
Estar seguro que no va a entrar en la vida de otros a profundizar las marcas del dolor, a desplegar sus temores y violencias sobre otro, a satisfacer sus ansias de poder y control, o simplemente cumplir horario... son los principios éticos básicos.
Claramente para que eso suceda el adulto en cuestión tiene que haber entrado primero en sí y no digo que resuelto todos sus conflictos internos, pues eso es objetivo de una vida, pero al menos tener conciencia de las dimensiones subjetivas constitutivas.
Saber algo sobre si, permite saber algo sobre otros.
En términos generales esto parece ser así, y se compensan esas carencias con el ejercicio de mayor control y despliegue de poder sobre el otro, avalado por la posición formal y por el supuesto conocimiento que se posee sobre un tema.
Claramente para que eso suceda el adulto en cuestión tiene que haber entrado primero en sí y no digo que resuelto todos sus conflictos internos, pues eso es objetivo de una vida, pero al menos tener conciencia de las dimensiones subjetivas constitutivas.
Saber algo sobre si, permite saber algo sobre otros.
En términos generales esto parece ser así, y se compensan esas carencias con el ejercicio de mayor control y despliegue de poder sobre el otro, avalado por la posición formal y por el supuesto conocimiento que se posee sobre un tema.
Lo complejo de este funcionamiento radica en que es sistémico, es huella.
Vivimos en un sistema que nos demanda y exige resultados, condiciones, logros…en un vector que siempre va a hacia afuera, hacia algo claramente inaccesible estructurado sobre una lógica de consumo, violencia y fragmentación.
No se nos enseña a sentir el viento en la cara, a observar cuando un árbol florece, a sentir la música de fondo de una lluvia de verano, a percibir el canto de un pájaro, para nada.
Se nos cría (dero) frente a pantallas, limitados, medicados, llenos de temores y violencias contenidas. Y parecería que nadie quiere cambiar esto, tal vez porque es seguro, cómodo, conocido…es identidad.
Se nos cría (dero) frente a pantallas, limitados, medicados, llenos de temores y violencias contenidas. Y parecería que nadie quiere cambiar esto, tal vez porque es seguro, cómodo, conocido…es identidad.
Volviendo a la improvisación y metodología.
Al improvisar el músico se entrega inevitablemente, no solo al océano de la existencia vibratoria, sino que se entrega a sus propias posibilidades y capacidades.
En una improvisación vibrante no hay reglas válidas, no hay control, hay simplemente entrega, una condición de movimiento en un espacio.
Claro que hay muchas improvisaciones que son una forma muy “creativa” de organizar recetas, pero eso se puede leer claramente en el cuerpo y en la expresión de cada respiración.
Claro que hay muchas improvisaciones que son una forma muy “creativa” de organizar recetas, pero eso se puede leer claramente en el cuerpo y en la expresión de cada respiración.
Claramente es más fácil entrar a un aula y comenzar a escribir sin haber mirado a los ojos nadie, pre-ocupado por aquello que hay que hacer o cumplir (currículo), que en muchos casos parece ser el comienzo y fin de todas las acciones.
Pensando en el dolor no traigo el concepto de empatía ya que hay ciertos términos que por su uso social instalado pierden sentido y profundidad. La empatía parece ser algo así como sentir el dolor ajeno, algo claramente imposible, nadie puede sentir otro dolor que no sea el propio.
Si puede, luego de haberse animado a ahondar en las propias marcas, comprender que hay un funcionamiento subjetivo que determina todo tipo de proceso de crecimiento.
Cuando esto se integra es posible tomar una posición de características más dinámicas y atentas, mas amorosas y cuidadosas. Aprender y tener la disposición a observar y no una vez lo, que sería una evaluación, sino cada día a cada momento.
Tener la entereza de dejar las cuestiones personales (de la intensidad que sean) para disponerse al encuentro de otra intensidad que toca guiar, vitalizar y contener.
Flexibilidad, planificación, objetivos
Algo aparentemente fundamental en un proceso pedagógico parece ser la planificación, o al menos las instituciones así nos lo hacen creer (o exigen) como ese ordenamiento secuencial de contenidos que construye saberes hacia un objetivo final.
Sin embargo, voy a diferir en cómo se concibe este recurso.
Mi experiencia personal, tanto como estudiante de todos los niveles que me transité, como desde mi rol docente en espacios formales y no formales, como también en procesos particulares, me ha señalado que la planificación puede ser, si no se la observa como un recurso sobre un proceso dinámico, un hecho violento, que va en contra de los procesos naturales, que no observa a quien tiene adelante, que no contempla las condiciones emocionales y espirituales de las personas que deben recibir ese acompañamiento. Creo así, que termina siendo una necesidad para tener todo bajo control con la idea de orden estricto y normativo, mas que una guía que oriente.
Mi experiencia personal, tanto como estudiante de todos los niveles que me transité, como desde mi rol docente en espacios formales y no formales, como también en procesos particulares, me ha señalado que la planificación puede ser, si no se la observa como un recurso sobre un proceso dinámico, un hecho violento, que va en contra de los procesos naturales, que no observa a quien tiene adelante, que no contempla las condiciones emocionales y espirituales de las personas que deben recibir ese acompañamiento. Creo así, que termina siendo una necesidad para tener todo bajo control con la idea de orden estricto y normativo, mas que una guía que oriente.
Un currículo dinámico precisa de voluntad y capacidad de comunicación constante, algo que a la vista no parecería ser una realidad en la forma de vincularnos que tenemos las personas.
Precisa un tipo de desarrollo que deje de defender posiciones, dogmas o tradiciones (egos?).
Precisa un tipo de desarrollo que deje de defender posiciones, dogmas o tradiciones (egos?).
Precisa disposición para experimentar, aceptar fracasos con sinceridad y naturalidad.
Construir con aquello que existe en el momento presente, se presenta como la única posibilidad real de avanzar sobre algo que construya sentidos.
Esta disposición permite aprovechar un viento a favor y rápidamente mover las velas para tomar ese impulso, sabiendo que el viento puede cesar, acontecer una tormenta o simplemente la quietud.
También está el conflicto de la etiqueta, grave y violento, donde una evaluación del terreno se transforma en una marca... “ahhh, son un bardo estos pibes” eso se comparte, transmite y constituye como identidad de una persona o grupo y ya no hace falta hacer más que lo posible que es mínimo y que no propone nada nuevo…cuando lo imposible a los ojos de quien conduce, es lo que subyace como potencia vital y creativa y que no se logra vislumbrar ni sentir.
Pero claro, tienen que suceder dos cosas: creer en esa potencia que permanece oculta, y tener la disposición y las herramientas para sacar lo mejor del otro...para des-cubrir.
Eso se construye, el vínculo se construye.
Un joven no tiene por qué tener confianza en quien tiene enfrente, no tiene por qué tener deseo de estar ahí (de hecho, no lo tienen en su mayoría en lo que tiene que ver con el ámbito formal), no tienen porque responder a la demanda de atención, no tienen por qué hacer nada de todo lo que le piden. Básicamente, no tienen por qué obedecer.
Comprobado esta que toda propuesta que tenga una base creativa genuina, renovada y vital, basada en un vínculo sincero, amoroso y paciente logra resultados bellos, y no presentaciones edulcoradas, teatralizadas, donde se subestima la capacidad del otro.
Desde ya que todo lo que voy exponiendo forma parte de experimentaciones, realizaciones y metodología desarrollada. Y son realizaciones porque suenan, expresan y des-cubren.
Pero bien, tómese el ámbito formal (ya que lo no formal habilita otros procesos).
Uno no deja de estar ante la situación de tener que abordar contenidos obligatorios.
Ya la obligatoriedad es cuestionable en muchos aspectos, pero lo complejo reside el sistema mismo (claramente cristalizado) donde todo tiene que estar bajo control del sistema, que responde a otro sistema, pero que rara vez tiene la mirada puesta en el sujeto. También por eso es que los espacios no formales tienen mayor posibilidad de generar experiencias realmente transformadoras, porque pueden ir transformando todo a medida que caminan.
Ya la obligatoriedad es cuestionable en muchos aspectos, pero lo complejo reside el sistema mismo (claramente cristalizado) donde todo tiene que estar bajo control del sistema, que responde a otro sistema, pero que rara vez tiene la mirada puesta en el sujeto. También por eso es que los espacios no formales tienen mayor posibilidad de generar experiencias realmente transformadoras, porque pueden ir transformando todo a medida que caminan.
Claramente el control define subjetivamente a las instituciones, eso ha sido desarrollado ya.
El temor a ser excluido, desaprobado, rechazado o violentado determina el vínculo con la institución, representada por un adulto, familia o docente.
Desandar eso es un trabajo, posible y minucioso, donde hay que expresar más de lo que se postula, donde hay que mirar más de lo que se señala con el dedo.
El temor a ser excluido, desaprobado, rechazado o violentado determina el vínculo con la institución, representada por un adulto, familia o docente.
Desandar eso es un trabajo, posible y minucioso, donde hay que expresar más de lo que se postula, donde hay que mirar más de lo que se señala con el dedo.
En lo que se refiere a procesos dinámicos, exentos de regulaciones y limitaciones, de normas estrictas de leyes inamovibles, claramente se juegan otras cosas muchas veces mas complejas y que demandan de una mayor energía.
Naturalmente no es un proceso libre de tensiones, por el contrario, las tensiones se presentan con claridad, se exponen y se las integra al proceso, donde el referente trabaje del lado de adentro, codo a codo en una búsqueda intensa, vital y transformadora, donde existen los fracasos, y se los reconoce claramente, donde existen los aciertos y se los celebra.
Naturalmente no es un proceso libre de tensiones, por el contrario, las tensiones se presentan con claridad, se exponen y se las integra al proceso, donde el referente trabaje del lado de adentro, codo a codo en una búsqueda intensa, vital y transformadora, donde existen los fracasos, y se los reconoce claramente, donde existen los aciertos y se los celebra.
Procesos que se parezcan a lo que la vida puede ser en adelante, esa vida que no es la que hay que obedecer sino por el contrario, crear constantemente.
Entonces, o enseñamos a obedecer y sobrevivir, o a entender la creatividad como una forma de existencia que no es prerrogativa del arte como práctica, sino que es una forma de expresar la vida, como decía Focault.
Claro que este sistema educativo tan fragmentado donde una clase no tiene nada que ver con la anterior, donde no hay metodologías consensuadas, donde la libertad de cátedra es una hermosa excusa para no integrar procesos ni hacer acuerdos, donde la experiencia de transitar un nivel solo implica dar cuenta de ciertos contenidos, pensar en una experiencia dinámica, vital y creativa parece imposible, y lo es en su gran mayoría.
La experiencia que pasa por el cuerpo
Volver al cuerpo, tocar el cuerpo, ser el cuerpo...entregarse.
En todo abordaje con jóvenes propongo ir en la búsqueda de algo que ya existe.
No creamos nada nuevo, sino que trabajamos sobre dimensiones personales para entrar en contacto con una conciencia que posibilite conocer aquello con lo que se cuenta, los recursos disponibles: físicos, emocionales, intelectuales, perceptivos, sensibles.
No creamos nada nuevo, sino que trabajamos sobre dimensiones personales para entrar en contacto con una conciencia que posibilite conocer aquello con lo que se cuenta, los recursos disponibles: físicos, emocionales, intelectuales, perceptivos, sensibles.
A modo de preparación del terreno, como señalé anteriormente, dedicamos una buena parte de tiempo en ahondar en esas “dimensiones desconocidas” aprendiendo a observar, a respirar, a entregarse a un movimiento nuevo, a ceder el control que hay sobre procesos de resistencia, a re-conceptualizar la idea de error…hasta que algo, siempre, sucede.
Algo en el cuerpo se activa, se memoriza, se visualiza, se percibe o se intuye. Sucede siempre…siempre que es conducido sin expectativas, sin exigencias, sin evaluación.
El hecho mismo de entregarse abre posibilidades que cosas entren o salgan.
Son muy pocos los casos donde esto no hace huella, debido a fuertes resistencias, fuertes temores. En esos casos, que posiblemente también necesiten de un abordaje desde la palabra, igualmente tocan el cuerpo por estar integrado al grupo, de ahí la importancia vital del proceso grupal, del círculo.
El circulo crea una unidad que integra fuerzas diversas y las sintetiza en una.
Cada uno da lo que puede, siempre siendo parte activa y viva del proceso, pudiendo ver y sentir el aporte y esfuerzo del otro, valorándolo, celebrándolo.
Se crea un vórtice de energía muy particular que arrastra a todos en una misma dirección, un mismo destino.
Claramente la división por pupitre, por nivel, por preconcepto o por lo que sea que la limitación del educador reproduzca, no hace posible un proceso así.
Entonces en ese proceso de encuentro consigo mismo y con el grupo, con el reconocimiento de las fuerzas personales y las generadas grupalmente, la energía que producen los logros que no son juzgados ni evaluados, que son simplemente experimentados como una realidad en el cuerpo, realizan su marca…la nueva huella.
Es sobre esa huella que se erige todo el proceso siguiente que integra los contenidos.
De esta manera he transitado procesos con grupos que demoran un tiempo hasta que se encuentran y sensibilizan entre si y, cuando eso sucede, soportan una presión de trabajo grandísima donde en poco tiempo se avanza de manera increíble.
Eso sucede por el simple y poderoso hecho de que existe un grupo fortalecido, que cree que puede lograr lo que se proponga, con un referente en quien confía, porque no tienen la mirada de nadie que juzga ni compara aquello que se tiene para dar.
Son procesos donde se van construyendo estructuras a partir de logros.
De ahí que sea fundamental la capacidad de observar a cada momento las posibilidades y necesidades.
Puede haber días de buen clima que son aprovechados para dar un avance con un fuerte impulso, con mayor exigencia, hay días que es necesario tirarse al suelo a respirar y escuchar música y otros días que es necesaria tomar mate y charlar.
El referente o educador siempre está del lado de adentro, guía y orienta poniendo también de su propia energía para activar la del resto y, a medida que eso sucede, se va replegando hacía otras funciones.
Como dije anteriormente, esto no es un proceso idealizado, sino que desde hace mucho lo he desarrollado y probado en diferentes grupos, formatos y propuestas.
Esto logra que cualquier grupo logre un buen sonido una buena expresión de sí mismos que hasta produce admiración en ellos mismos.
Esto logra que cualquier grupo logre un buen sonido una buena expresión de sí mismos que hasta produce admiración en ellos mismos.
Esa admiración y alegría es la marca que estamos buscando generar, donde cada uno pueda decir que logro algo nuevo, bello y renovado y, si eso sucedió, cualquier otra cosa puede suceder.
Una nueva marca, un cuerpo que suena…que vibra
Nada nuevo puede suceder desde la misma marca.
Nada nuevo puede suceder desde la misma identificación.
Nada nuevo puede suceder desde la misma identificación.
No hay posibilidad de nuevo descubrimiento desde un mismo funcionamiento.
No hay posibilidad de un encuentro renovado con si mismo si se repite todo el tiempo lo mismo, en la sociedad, en la casa, en la escuela, en los grupos.
No hay posibilidad de un encuentro renovado con si mismo si se repite todo el tiempo lo mismo, en la sociedad, en la casa, en la escuela, en los grupos.
Quien guie los procesos de descubrimiento en entornos colectivos tiene que tener el entrenamiento y la capacidad de poder observar en profundidad a nivel individual y grupal, y saber cuándo debe sostener la tensión cuando no, cuando debe dar un abrazo, cuando no, cuando debe preparar un mate o cuando salir al patio a tomar aire.
Es necesario entrenar la capacidad de observar el presente como única realidad y accionar sobre esa observación.
Es necesario entrenar la capacidad de observar el presente como única realidad y accionar sobre esa observación.
El cuerpo que suena es el que se entrega plenamente a una experiencia renovada y transformadora.
Para entregarse plenamente tiene que existir un espacio de tranquilidad, confianza, integración, cuidado y amorosidad.
Para entregarse plenamente tiene que existir un espacio de tranquilidad, confianza, integración, cuidado y amorosidad.
Esas son las condiciones que se deben buscar para que el cuerpo suene, se exprese, se entregue a la experiencia de auto percibirse en torno al grupo.
Es por eso que los procesos pedagógicos deben renovarse urgentemente para dar sentido a las experiencias que los jóvenes necesitan en este momento.
Es por eso que los desarrollos artísticos y creativos tienen mucho para aportar de método y abordaje a cualquier disciplina.
Es por eso que todo lo que esta cristalizado y caduco tiene necesariamente que destruirse, de hecho ya sucedió solo que el poder (instituciones) se aferra a lo que conoce por su incapacidad de adaptación y sobre todo por su temor a aquello que desconoce y su temor.
Así como sucede en los procesos personales hay que asumir el vacío de sentido, rendirse ante lo que demuestra ser ya antinatural y violento para dar paso a una experiencia que marque, que proponga saberes reales y necesarios.
Conocerse a si mismo y promover una comunicación saludable y constructiva entre las personas.
Conocerse a si mismo y promover una comunicación saludable y constructiva entre las personas.
Proponer procesos de desarrollo que permitan a cada joven expresarse plenamente, entender el mundo que lo rodea, conocer sus deseos, fortalecerse, librarse del temor y de la violencia, sentirse acompañado y comprendido y no presionado, limitado y desmotivado.
Proponer experiencias colectivas realmente transformadoras que destruyan todo lo que ya no sirve, todo lo que es violento, y que escriban una nueva historia: genuina, vibrante, amorosa y creativa.
Es urgente y es posible...que explote todo símbolo y sentido de una vez, así lo rearmamos.
ignacio martín