lunes, 30 de mayo de 2022

de la dispersión visual, a la presencia del tacto

de la dispersión visual, a la presencia del tacto

en esta ocasión tengo la intención de crear una tensión que solo pueda ser iluminada por la vía práctica para quien tenga interés de hacerlo, por curiosidad, necesidad o entretenimiento.

divagando en el análisis sobre mi práctica pedagógica con jóvenes de los últimos años he podido abordar hacia una acción que, por repetición, he entendido que formaba parte de una metodología que guiaba los procesos, aún yo sin saberlo.

una metodología que emergió por la pura necesidad, supongo que, de generar ciertas estabilidades donde no las hubiera, o donde la quietud e inercia fuesen las condiciones limitantes ante la posibilidad de crear algo que tenga impacto real sobre todos aquellos que estábamos implicados.
esa práctica, que devino en metodología, supone crear tensiones que necesiten ser resueltas.

a diferencia de lo que plantean las prácticas matemáticas tradicionales (vigentes), por ej, donde el problema esta escrito y necesita de un factor externo a si (la propia intelectualidad) para dilucidarlo, la tensión a la que me refiero va un poco más allá de la enunciación simplemente, y no tiene un resultado exacto, pues se sustenta por la experiencia vital.

es una tensión se instala en el cuerpo…es una tensión real y urgente…propia, que necesita de todos mis recursos disponibles para abordarla.

posiblemente por ser mi campo el de las artes principalmente, y trabajar con procesos creativos que implican compromiso corporal, emocional e intelectual…compromiso pleno y vital que mueva internamente, que confronte con las propias limitaciones y que, nutrido por un acompañamiento amoroso y presente, promueva la emergencia de posibilidades latentes de orden creativo y trascendente, es que entiendo el carácter retrogrado y descontextualizado (y esencialmente violento) de la mayoría de las practicas educativas.

si aquello que me ocupa y que debo enfrentar con todo lo que tengo a disposición se hace propio, toma entidad interna, la resultante no puede ser la calificación, sino la celebración… todo aquel que quiera orientar u oficiar de referente en el marco de un proceso en el cual esta inmerso tanto como aquellos a quienes guía, sabrá que no esta en posición de calificar porque eso implicaría un abandono…si es que alguna vez se hizo presente, claro está.

fracasos y triunfos son compartidos, la estructura emocional contiene a todos por igual y ordena un sistema es que cada uno, desde su posición asumida, se hace presente, escucha y se expresa sin temores ni limitaciones.

para estos procesos, claro está, se necesita transitar un camino de retorno a la condición de vida natural, la que respeta los procesos internos, nutre, espera, guía… lejos de la imposición antinatural y esencialmente violenta que supone la organización fragmentada y carente de sentido que ofrece (insisto, impone) la educación formal, que no se concibe como experiencia creativa, sino como adherencia silente y sumisa (si se quiere salir ileso) a los preceptos y discursos vigentes que oscilan entre una posición prehistórica de supuesta calidad (jamás calidez) y el romanticismo sindical visionario (ponele) nada práctico.

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 luego de estas consideraciones introductorias pero atinadas al caso, es que me dispongo a entrar en el tema que me ocupa en este artículo que, parecerá descontextualizado, pero no creo que lo sea en tanto desde la imposición estatal, social y familiar, la experiencia educativa formal supone transitar los años mas poderosos y creativos para el sujeto que, lejos de orientarlo hacia sus propias potencialidades y capacidades creativas, se lo limita, califica (o descalifica) y violenta con prácticas a las cuales debe adherirse sin cuestionamiento, si es que no quiere ser alejado (expulsado) de esos ámbitos…escolares, sociales, familiares…

puede parecer mucho, pero así es de hecho…expulsiones reales, simbólicas…

 el desafío, resistido bajo todo tipo de fundamentaciones (…), es crear (y toda creación implica una transformación de valores) una experiencia educativa que impulse al movimiento corporal, emocional e intelectual, al descubrimiento de las posibilidades creativas, al desarrollo de la expresión y la comunicación, y al fortalecimiento de un individuo que tendrá que integrarse al colectivo desde sus propias capacidades, si es que no quiere quedar al servicio del discurso vigente, negándose a si mismo para no ser expulsado…situación bastante común por cierto.

 el tema que me ocupa, considero, es de relevancia suficiente para impulsar al alma curiosa y valiente a hacerse presente en su experimento, sea en el campo de la propia vida, como también en procesos de carácter pedagógico, para quien se anime.

la valentía a la que me refiero supone exponerse a integrar consideraciones que no pertenecen a la propia estructura discursiva y que, por desconocida, puede resultar ajena y hasta contraria (de acuerdo al grado de fijeza de ideas), lo cual es ciertamente lógico si tomamos como base aquello que fue impuesto y adherido en los años de mayor potencialidad creativa y corporal, pero que en el marco de responsabilidad y madurez deberían, para el bien de todos, trascenderse, ante la evidente cristalización y desmoronamiento.

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de la dispersión visual, a la presencia del tacto

 la base de la propuesta de análisis radica en la negación y limitación del cuerpo en tanto experiencia vital, creativa y expresiva.

esto, que en la experiencia “educativa” implica estar sentado por horas (durante al menos 12 años la mayor parte del día), mayormente en silencio, conteniendo todo tipo de necesidades y ansiedades propias de la tensión expresiva y trascendente de todo organismo vital, o de la imposibilidad de movimiento caótico que implica la estabilidad familiar, como también la imposición discursiva cultural/social que señala todo aquello que no se someta a sus propias consideraciones, leyes, estructuras morales…es que mi pensamiento al respecto es que rige la pedagogía de la obediencia.

quien no quiera ser expulsado (y nadie quiere, pues es ciertamente doloroso…aunque luego sea dichoso y liberador) deberá, sin cuestionamientos, obedecer a los preceptos instaurados…cumplir con las imposiciones escolares (por mas violentas y descontextualizadas que sean) para no “crear problemas” institucionales, sociales o familiares (pues los verdaderos problemas son de adultos…lo demás es desestimado y negado, lo cual implica un abandono de persona), para luego insertarse en el mundo social como un eslabón mas que no cuestione nada, se adhiera a alguno de los discursos disponibles en los diarios, y no atente contra la estructura moral que intenta (con mayor o menor conciencia) sostenerse contra toda posible emergencia de carácter creativo, vital y trascendente.

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 se trata entonces de la negación del cuerpo, de la limitación del deseo en tanto necesidad de expresión, de la supresión de la naturaleza femenina de toda vida, observadora, creativa, sensible, intuitiva, la que respeta los procesos internos, nutre y contiene de la misma manera que lo hace la Tierra con toda forma de vida, al mismo tiempo de que expresa el aspecto masculino de la naturaleza, desde la necesidad de conquista, imposición violenta, la objetualización de carácter consumista y depredador, la necesidad de ser “productivo”, de no parar hasta conseguir el objetivo…quien sabe de quien es el objetivo

 claro esta que estas dimensiones, femenina y masculina, no tienen nada que ver con el género (si es que eso existe) y forman parte de la expresión de toda vida.

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Deleuze en su libro el concepto del diagrama habla de …”la tiranía del ojo” … de la mano que sigue al ojo.

me parece en ese sentido interesante re-flexionar sobre aquello que nos convoca a la acción regida por la tiranía del ojo. un ojo que dialoga con las ideas y que las crea (o reproduce), y, por lo tanto, esta limitado a aquello que ve, siendo aquello que ve la expresión del sistema en el cual esta inmerso que, en el mejor de los casos, es elegido si no es una mera condición de inercia ante la imposibilidad (falta de vitalidad) de librarse de todas aquellas estructuras impuestas años antes, aquellas que le indicaron hacia donde había que mirar… hacia ese lugar que siempre estaba fuera de sí, jamás con aspectos de la propia individualidad, potencialidad y posibilidad.

eso que estaba fuera de sí, responde a esos mandatos/discursos, estructuras morales (supuestamente morales) ideas de éxito y conquista…y la palabra clave de la confusión global…la felicidad (?)

es así que la mano que sigue al ojo, símbolo y herramienta de creación, con la cual uno escribe y crea la propia vida, es una mano que no toca, sino que amarra…consume

tocar implica escuchar, percibir texturas, temperaturas. implica hacerse presente, liberarse de la tiranía de un ojo que responde a ideas impuestas, que necesitan ser alcanzadas para un sentido de realización.
no se toca a una persona desde la escucha, sino desde el consumo hacia la satisfacción de la propia necesidad, del orden que sea…corporal, emocional, intelectual…
es esta la base del consumo sustentada en un vacío de sentido vital, de vínculo con la vida.

 en el mismo libro también se refiere al …” caos germen” … como experiencia inicial ante el deseo de aventurarse a la experiencia realmente creativa.

el análisis de Deleuze gira en torno al hecho pictórico, al ejercicio y práctica de las artes visuales, la pintura precisamente. asimismo, muchas de sus ideas son posibles de transferirse a diversas experiencias, o al menos mi mente geminiana lo hace.

en unas pocas palabras, pues quien se interese puede conseguir el libro y no depender de una interpretación, siempre limitada, el caos germen es esa posición subjetiva de desconcierto y vacío que implica enfrentarse a la propia necesidad creativa sin caer en la tentación de la reproducción solapada de aquello que el ojo ha visto e incorporado como válido…
a menudo porque le da mas valor a aquello que se presume exitoso (siempre cuestionable) y que, por la propia inseguridad, posiblemente surgida ante la carencia de una experiencia segura y cuidada en la niñez, reproduce, sabiéndolo o no, aquello que es aceptado social o comercialmente, por la necesidad de pertenecer
y de no recibir las mismas críticas que, desde sí, tiene para todo aquello que se salga de la norma que asume como propia.
ha construido pues, la propia estructura de limitación…la propia prisión.

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sucede en la música, donde se nos educa para reproducir (siempre de manera mediocre) obras tal como fueron escritas…donde se obedece lo que está escrito (pedagogía de la obediencia), donde rara vez se escucha música, donde hay un culto por la intelectualidad que carece de sinceridad creativa y expresiva, donde nos es muy difícil librarnos, si es que eso se logra, de la reproducción de elementos y estéticas que nos integran a un colectivo que nos acepta, porque respetamos sus leyes, y nos contiene (…), incluso la improvisación esta plagada de leyes y formatos instaurados que, corriendo el velo de aquello que parece creativo, aparece la ley y el orden establecido.

 en otro sentido, en la practica del contact improvisación (danza contemporánea) así es que acontece, una concatenación de movimientos dirige una danza que emerge de la propia posibilidad y ejercicio de la presencia, que no es impuesta, sino que se sostiene del suelo, la respiración y la entrega. no hay coreografías, ni diagramas (otro concepto abordado en el mismo libro), ni mapas…puedes guiar o ser guiado, puedes también perderte y reencontrarte, puedes también hacerte consciente de las limitaciones y las posibilidades, y con ello crear el movimiento más sincero y hermoso posible en ese momento.

un movimiento que no responde a la tiranía del ojo (a ese formato de danza instaurado), sino que hace uso de su potencia vital y creativa para permitir le emergencia de aquello que por movimiento, se crea, reconoce y desarrolla.

también sucede en la práctica psicoanalítica, donde una palabra que emerge (si es que uno se permite tal proceso) da espacio a la asociación libre y encadenamiento de ideas/experiencias que nos llevan hacia un lugar desconocido…y todo lo desconocido libera los temores más profundos…por eso se le escapa a todo proceso interno, en términos generales, porque implica una (o varias) muertes.

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de la dispersión visual, a la presencia del tacto

es así que, desde la negación de la experiencia corporal, la única experiencia posible, y la triste y limitante obediencia a discursos y estructuras instauradas nos dejan, si lo permitimos, en una posición de reproducción de sistemas, creencias, formas de expresión…una posición naturalmente mas cómoda y segura, ya que como se ha señalado anteriormente esas estructuras que limitan también contienen al alma infantil que no asume su propia vitalidad y poder creativo.
el discurso social, cultural, familiar contiene, salir (o ser expulsado), implica exponerse al “caos germen” a la hoja en blanca, a la danza sin diagramas, a la música sin estructuras, al enfrentamiento con el propio vacío, las propias limitaciones…a crear cada movimiento, a resignificar cada palabra, a reconocerse en cada trazo, y entregarse a la oceánica experiencia sonora.

 la dispersión visual implica correr atrás y entregar la propia vitalidad, a todo aquello que represente seguridad y mantenga la experiencia de vida dentro de los límites aceptados. implica ser cooptado en cuerpo y alma por todo aquello que nos rodea y así negar nuestra mas concreta potencialidad, la creatividad.

implica hacer enormes esfuerzos para negarse a si mismo, para verse con los ojos de otro, y juzgarse con las palabras de otro, hasta que no se sabe realmente, quien mira, quien piensa, quien vive…dirá el psicoanálisis que no pensamos, sino que somos pensados.

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 la presencia del tacto implica un retorno a la vida natural, a pisar lo que se pisa, tocar lo que se toca, a entenderse en relación a la propia respiración, a reconocerse a través de las propias creaciones.


es así que Deleuze, citado el día de hoy, habla del carácter manual del proceso creativo, de la mano que se mueve y surca espacios desconocidos en la danza, que se reconoce en trazos y texturas, que se hace presente en la sensibilidad luminosa que se enciende en ese ínfimo punto de contacto de la mano del músico y su búsqueda sonora, de la mano que amasa un pan que será su cuerpo, de la mano que toca, acaricia y escucha…
no de la mano que amarra, sujeta y lastima.

es así que esta presencia esta librada de especulaciones y necesidades de consumo, como también de aquellas necesidades infantiles de seguridad y contención.
es así que el proceso creativo es realmente un proceso de muerte (palabra negada y temida) y resurrección, de encuentro con aquello que nos ha sido negado y limitado y que, desde la condición de responsabilidad individual, hemos de buscar si realmente tenemos aspiración a una experiencia de vida genuina, una vida que aporte al colectivo no desde su adhesión servil al discurso, sino de su expresión más plena y vital.

 se habrá notado que la palabra vital, ha sido reiterada en varias ocasiones, lo cual no es por azar, sino que es el sentido primero del tacto que, a mi parecer, es el sentido olvidado y negado por sobre cualquier otro… el sentido explotado, que amarra, consume, sujeta… que impone, que no percibe, ni se percibe

es desde esta consideración, el sentido que nos conecta con el suelo que estamos pisando, con el aire que estamos respirando, con aquello que pase por nuestras manos y cuerpo en el fugaz y eterno instante que habitamos, el único instante real.

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 es así que, liberados de la presión del éxito y conquista, ligada directamente al consumo de bienes y personas… librados de la tiranía del ojo, podemos enfrentarnos al caos germen, al vacío interno del cual deberá surgir algo, y sucederá si persistimos y no sucumbimos a la presión de la incertidumbre o la aparente soledad.

ese algo es lo mas representativo de nuestra propia individualidad y es a partir de ese encuentro inicial, iniciático, que se genera un espacio para un trabajo creativo y trascendente, que da sentido a cada amanecer, y que disperse su fragancia por donde su vuelo lo lleve en presencia y verdad.

 

ignacio martín
buenos aires, 30 de mayo del 2022

 


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